DEPRESIÓN
Psicólogos
y psiquiatras han propuesto una serie de criterios a lo largo de los años, para
definir el concepto de trastorno psicológico o enfermedad mental.
A lo
largo de la historia se han considerado ciertos comportamientos como
patológicos.
Pero las explicaciones y los tratamientos para esos comportamientos
se han ido adaptando a las concepciones culturales; los diagnósticos
psiquiátricos vienen determinados no sólo por la historia, sino también por la
cultura.
La
depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico,
infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera
de vez en cuando durante períodos cortos.
La
depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los
sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida
diaria durante un período de algunas semanas o más. Las formas clínicas de la
depresión son más graves que la “tristeza”.
En
el transcurso de la vida, más del 20% de la población sufrirá algún trastorno
de ánimo. Sólo la depresión mayor oscurece la vida de más de un 16% de
estadounidenses. Los trastornos depresivos pueden iniciarse a cualquier edad,
aunque es más probable que ocurran hacia los 30 años; Las mujeres tienen el
doble de probabilidades de sufrir depresión que los hombres, esto puede deberse
al poder económico, hormonas, apoyo social, entre otros.
Los
síntomas de depresión pueden ir desarrollándose gradualmente durante días o
semanas, aunque en otros casos aparecen de manera repentina. Igual que un
resfriado, la depresión es recurrente. Quien tiene depresión mayor suele sufrir
cinco o seis episodios en el transcurso de la vida.
El
polifacético fenómeno de la depresión demuestra la perspectiva biopsicosocial,
que subraya cómo los factores físicos y sociales se combinan para producir
síntomas psicológicos.
Los
acontecimientos estresantes que suponen una pérdida o una amenaza de
separación, están especialmente ligados a la depresión. Pero la pérdida
provocada por un golpe a la autoestima puede doler igual que la pérdida de una
relación íntima. Un factor determinante de una posible depresión es saber si
hemos perdido o estamos a punto de perder algo que valoramos profundamente.
La
falta de comprensión de la depresión y el fracaso y reconocer y tratar este
trastorno cuesta 43 millones de dólares al año en tratamiento, ausentismo,
pérdida de productividad y muerte prematura.
La
depresión puede tener síntomas emocionales, cognoscitivos, motivacionales,
somáticos y del comportamiento.
- Emocionales:
llanto fácil y/o episodios de llanto, irritabilidad creciente, sobresalto, malhumorado,
periodos persistentes de sentirse desanimado, deprimido, triste o melancólico.
- Cognoscitivos:
culpa excesiva o inapropiada, pensamientos negativos sobre uno mismo o el
futuro, falta de autoestima, sentimientos de inadecuación, pensamientos
recurrentes sobre la muerte o el suicidio, dificultad para concentrarse,
recordar información y tomar decisiones.
- Motivacionales:
interés reducido en el sexo, fatiga y nivel bajo de energía, sentirse
desmotivado o tener dificultad para comenzar la mañana, reducido interés en la
participación social o en las actividades que alguna vez se percibieron como
disfrutables.
- Somáticas y del comportamiento: ganancia o pérdida de peso, agitación o retardo
psicomotor, cambios en los hábitos de dormir, funcionamiento menos que el usual
en el trabajo o la escuela, dolores y malestares crónicos que no son
ocasionados por enfermedad física o lesión.
La
depresión no sólo ataca a los adultos. En muestras de Estados Unidos se ha
observado que el 1% de los preescolares sufren del trastorno depresivo mayor. La
tasa es de 2% entre niños en edad escolar y de 5 a 8% en adolescentes. Diagnosticar
depresión en niños es difícil, porque no son expertos en expresar los
sentimientos de trsiteza.
La
complicación más seria de la depresión es la posibilidad del suicidio. El tiempo
es un aliado importante en el esfuerzo por prevenir el suicidio, porque las
personas no permanecen en su actitud suicida por mucho tiempo.
REFERENCIAS:
·
Lilienfeld, S. (2011). Psicología:
Una introducción. Recuperado de: https://ebookcentral.proquest.com
